Sobre el feminismo y la lingüística

sEl feminismo es esa cosa que está ahí, que todo mundo sabe que está y nadie se atreve a tocar por miedo a que le tachen de machista. No, señoras y señores: el feminismo es el mismo veneno que el machismo. Antes de que nadie me tire una botella de cristal rota a la cabeza, explicaré mis motivos.

Este movimiento nace en un intento de igualar (esta palabra es muy importante) los derechos de las personas independientemente de su sexo. No era ningún tipo de fanatismo ni nada parecido: derechos para ambos, derechos iguales para las mujeres y para los hombres. Nace como una protesta ante la igualdad. Ahora, ¿qué es la igualdad? ¿Somos iguales? No, no somos iguales, los hombres y las mujeres, nos pese o no, no somos iguales. Las mujeres tienen una serie de características que los hombres no poseemos y viceversa: por eso existen dos sexos, porque  no somos iguales, si fuéramos iguales, existiría solo un sexo. ¿En qué medida hablamos de igualdad? Igualdad de oportunidades: que un hombre y una mujer tengan opción a un mismo puesto de trabajo si ambos están cualificados para ejercerlo, que en ese mismo trabajo ambos cobren lo mismo, que tengan las mismas opciones educativas ambos, que uno no tenga que ser dependiente del otro (yo creo que sí complementarios), derecho a que un voto valga lo mismo, etc

¿Qué es el feminismo ahora mismo? Ahora mismo el feminismo (generalizo, pero no tienen por qué ser así todas las feministas) es un movimiento que reinvindica lo absurdo: que existan palabras para ambos sexos: juez/jueza, jóvenes/jóvenas, y un largo etc. Resulta que el lenguaje no es sexista ni lo será nunca.

Me gustaría poner a continuación una cita de Juan Alcaraz Berenguel* donde expone el por qué:

El término sexismo es definido por el Diccionario de la Real Academia como “discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro”.

Se convierte en lingüístico cuando el idioma resulta discriminatorio debido a su forma de empleo, por lo que es conveniente prestar atención al uso de las maneras, de las formas, estructuras y/o expresiones que, a pesar de poseer una fuerte carga sexista, en apariencia se desaperciben por su cotidianeidad y naturalidad.

En nuestra lengua, el género masculino tiene un doble valor:

• Genérico ( referido tanto al masculino como al femenino ).

• Específico ( referido exclusivamente a los varones ).

¿Qué sacamos en claro de esto? Que cuando yo les digo a un grupo de chicas donde hay dos chicos “vosotros” no les estoy intentando insultar, puesto que no les considero inferiores.

Feministas: dedicaos, por favor, a reivindicar derechos que es lo que hace falta, que en pleno siglo XXI una mujer no cobra lo mismo que un hombre. ESO es importante y no esto. Dedicaos a lo vuestro y dejad la lengua para los lingüistas. Gracias.

DANIEL PRIEGO

*Alcaraz Berenguel, J.El lenguaje no es neutral, la Administración se hace eco de ello, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, abril 2009, http://www.eumed.net/rev/cccss/04/jab.htm

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2 pensamientos en “Sobre el feminismo y la lingüística

  1. Grande Dan!

    Tienes toda la santa razón, ahora dicen de recibir al Papa con una bofetada. Nos vamos de un extremo a otro rozando el ridículo y sumergiendo estos movimientos en lo absurdo consiguiendo el desprestigio y desgaste de un movimiento necesario pero manipulado y llevado al extremo.

    Estamos en el siglo XXI, no en el XIX ;-)

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