De la Era del jazz al Crack del 29: crónica de una crisis anunciada

F. Scott Fitzgerald. The Crack-up. Traducción de Mariano Antolín Rato y prólogo de Jesús Alonso López. Capitán Swing, Salamanca, 2011. 384 pp. 19,00 €

F. Scott Fitzgerald describe nuestra sociedad sin ser consciente de ello en un libro póstumo donde además de los ensayos también tienen cabida diferentes cartas y escritos. 

Resulta curioso, cuanto menos, cómo el jazz ha sobrevivido hasta el siglo XXI y cómo sigue cautivando a sus oyentes con sus melodías y solos eternos. Pero ¿qué es realmente el jazz?  Seguro que el lector que sea músico profesional nos podría dar una buena definición de qué es exactamente este peculiar género musical, pero sin duda no expresaría qué es exactamente el jazz en su esencia.

Este estilo musical nació a finales del siglo XIX en Estados Unidos siendo un compendio de influencias musicales que dieron como resultado una mezcla explosiva de energía. Nació desde lo más profundo de la sociedad para ascender a todo lo alto: música popular para todos los públicos. Así el jazz fue descrito desde el principio como la música para escuchar con los pies y fue el reflejo de una sociedad llena de deseos y cambios, una sociedad que subió hasta la cima y cayó en picado. La Era del Jazz: así describió a esa época el contemporáneo F. Scott Fitzgerald en su artículo “Ecos de la Era del Jazz”. Y es que es imposible leer el artículo -recogido en “The Crack-Up”-  sin pensar en cuánto tenemos en común con aquella era que nos parece ya muy lejana.

Es posible que pensemos que no tenemos nada que ver con todo ello, que nosotros no hemos vivido ninguna guerra mundial o que nuestra crisis es solo un eco de el tremendo crack del 29, pero sin duda al leer las líneas del autor de la generación perdida entendamos un poco más por qué la historia se repite: despilfarro, malas decisiones económicas, depresión… y es que, como dice la canción de Benny Goodman “All the cats join in” nadie se quiere quedar atrás cuando hablamos de riqueza… Nuestra “Era del Jazz” es muy diferente, obviamente, y aunque no hayamos tenido un nuevo género musical que marque nuestra generación estamos tan perdidos y hundidos como lo estuvieron en aquella época, pero sin duda estamos ante una época difícil para todos. El jazz no solo fue la excusa para llegar hasta la cima sino que fue el acompañante que guió a toda una generación para la liberación personal, como así lo fue para el escritor ya citado.

Fitzgerald es sin duda uno de los máximos exponentes de generación perdida, generación que componen también HemingwayFaulkner o Steinbeck entre otros, quienes llevan grabado y marcado “resaca económica y militar” en lo más profundo de su obra. Aquella generación tiene muchísimo más en común con nosotros de lo que, posiblemente, tenga cualquier otra. El paralelismo con ellos resulta más que evidente y, por una vez, sería conveniente que nos fijáramos en los ecos que dejó aquella sociedad para traducirlo en soluciones actuales. Quizá esta no sea la Era del Jazz, pero sin duda alguna estamos encaminados en convertirnos en una réplica.

Daniel Priego

http://www.elsemanaldigital.com/articulo.asp?idarticulo=124852

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Un cuento para adultos que explica qué está pasando en el mundo

Andrew Kaufman, La esposa diminuta. Madrid, Capitán Swing, 2012. 104 pp. 16,50 €

Siempre que he oímos la palabra cuento nos viene a la cabeza las típicas historietas que todos hemos oído, leído o visto de pequeños. Es posible que Disney haya sido el culpable de que pensemos en niños cuando oímos dicha palabra, pero está claro que autores como los hermanos Grimm o Andersen no hubieran estado de acuerdo con este concepto tan extendido hoy en día. Lo que sí es inherente al concepto es que el cuento tiene una moraleja o enseñanza dentro de un mundo que es posible que no sea posible. Esto mismo es exactamente lo que ocurre con “La esposa diminuta” donde Andrew Kaufman nos presenta un mundo real donde puede suceder lo imposible y el final tiene sentido para explicarse a sí mismo.

Es una de esas joyas que te encuentras de vez en cuando y que te hace esbozar una tímida sonrisa cuando descubres que lo que al principio puede ser un galimatías tiene un verdadero fin. Kaufman es, además de escritor, director y productor de cine y radio, rasgo que está inevitablemente presente en su narración, pues esta es bastante visual y directa. Con pocos personajes y una trama sencilla logra crear un mundo amable y eficaz en el que la “magia”, por llamarlo de algún modo, es posible. Se trata de una maestra metáfora sobre cómo aquello que sembramos es lo que luego cosechamos y una muy buena forma de explicar por qué el mundo es como es. Es decir, viejas historias contadas de una nueva forma.

Hay una cosa que resulta curiosa del libro y es que combina una serie de ilustraciones hechas por Tom Percival con las que el lector podrá deleitarse con su sencillez y belleza con la historia, de manera que ambos elementos se van entrelazando y complementando. Sin duda, el intento por parte de la editorial Capitán Swing por ofrecer algo novedoso ha dado su fruto y seguro que lo disfrutarán en casa .

Daniel Priego para El Semanal Digital